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CCF28072013_0000La fotografía llega a ser, en un momento concreto del que todavía llegan efluvios, la fotografia documental de una cierta España que fue, en su día la única España(¿la unica?). Ese documentalismo que hurgaba en la España pobre, los gitanos y guardia civiles, obreros, imágenes de una posguerra eterna que seria seguida por la España de los pueblos, la imagen de una España profunda, anclada en el pasado, llena de procesiones, militares y oscuridad, por su puesto en blanco y negro, es un claro ejemplo de como la fotografía va mas allá de la realidad: ha sobrevivido la representación a lo representado. Aún hoy es un tipo de fotografía rentable, la que nos habla de la miseria, la incultura y la negrura de costumbres superadas o al menos cambiadas de sentido. Y aunque esa no sea la verdadera historia de la fotografía española, sí es sin embargo una imagen que vende, sobre todo fuera de España. Algo parecido a lo que esta pasando con la fotografía latinoamericana, de la que sigue entrecasando todo lo que tenga que ver con el folclore, el indigenismo, sin reconocer que son países modernos, con nuevas sociedades y con una arte que tiene mucho mas que decir que un discurso victimista sobre el tópico.

La eterna lucha generacional es en España y en el terreno fotográfico especialmente estéril, sobre todo porque todavia en el siglo XXI se mantienen estructuras y estilos caducos en la creación fotográfica, tanto en las Reales Asociaciones Fotográficas, cuyo tufo tradicionalista y alejado de los que es hoy la fotografía como arte es algo inevitable, como en las publicaciones especializadas, mas interesadas por el desnudo femenino que por el sentido de la imagen.La evolución ha vendido desde afuera del mundo de la fotografía, desde una estructura artística mas poderosa que se ha visto influenciada por el auge de la fotografía en el terreno artístico internacional. Desde la década de los 80 la fotografía se ha convertido en uno de los lenguajes plásticos mas importantes y por esto en España de repente, se han alzado unas barreras invisibles que mantiene a la fotografía en una especie de gueto al que no entraban ni los criticastros, ni las galerías, ni los coleccionistas. Naturalmente hay fotógrafos dijéramos puros, que también han trabajado en este proceso. Y hay otros muchos que siguen su camino ajenos aun a los cambios que están sucediendo y al creciente interés que por la fotografía existe en todos los ámbitos.

Lo cierto es que se ha superado, tal vez por agotamiento, la revisión de la fotografía documentalista de los años 60, dejando paso a nueva forma de documentar, a una nueva forma de mirar y de hacer fotografía. De una manera simbólica ese pasado tenebrista, lleno de un medio atávico que ha quedado clavado en unas imágenes inolvidables pero superadas, tiene algo que ver con la paulatina desaparición del blanco y negro, con la maximinación de los formatos y con el enrequecimiento de la temática que ya abarca todo, como siempre, pero sin prejuicios, dejando absoluta libertad al artista para mostrar y desarrollar una subjetividad absoluta.

Texto: Rosa Olivares.

Entrada editada el: 28 julio 2013