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07MaierEmbed-custom1Vivian Maier, fue una fotógrafa norteamericana aficionada que trabajó como niñera en Chicago durante cuatro décadas. Sus padres, refugiados judíos, fueron la francesa Maria Jaussaud y el austríaco Charles Maier.
Pasó su infancia entre Francia y Estados Unidos. Hacia 1930 su padre abandonó a su madre y a ella, madre e hija convivieron una temporada con una pionera de la fotografía, la surrealista Jeanne J. Bertrand. Es posible que ahí naciera su interés y su vocación.
En 1951 con 25 años se mudó a Nueva York y en 1956 a Chicago, donde pasó la mayor parte de su vida.
Maier no revelaba muchos de sus carretes porque no se lo podía permitir. Solo tomaba fotos sin descanso y sin que aparentemente le importara el resultado final. También coleccionaba libros de arte y las esquelas de los periódicos. De una de ellas sacó el relato de una de sus películas en Super 8. Es la historia de una madre y un hijo asesinados. Maier fue con su cámara y rodó primero el supermercado donde la madre trabajaba, luego la casa donde vivía con el hijo, y así, uno a uno, todos los lugares a los que aquellas pobres almas jamás volverían.

En una de las cintas que John Maloof encontró, Vivian Maier había filmado su idea del paso de la vida:
“Tenemos que dejar sitio a los demás. Esto es una rueda, te subes y llegas al final, alguien más tiene tu misma oportunidad y ocupa tu lugar, hasta el final, una vez más, siempre igual. Nada nuevo bajo el sol.”
En 1959 viajó sola a Egipto, Bangkok, Tailandia, Taiwan, Vietnam, Francia, Italia e Indonesia.
Vivió en Rogers Park y fue niñera de una familia de North Side en Chicago.
John Maloof resume la descripción que hacían de ella algunas personas a las que cuidó cuando eran pequeñas:
“Era socialista, feminista, crítica de cine y campechana. Aprendió inglés yendo al teatro porque le encantaba. Solía llevar chaqueta de hombre, zapatos de hombre y un sombrero grande. Estaba tomando fotografías todo el tiempo y luego no se las enseñaba a nadie”.

Hacia el final de su vida quedó sin vivienda pero los 3 hijos Ginsberg a los que había cuidado de niños le pagaron el alquiler de un apartamento y cuidaron de ella hasta su fallecimiento en 2009.
En diciembre de 2008 se cayó cuando caminaba sobre hielo y se golpeó en la cabeza. Fue llevaba a una residencia de ancianos en Oak Park donde falleció 4 meses después a los 83 años.

Vivian Maier; © John Maloof

En 2007 John Maloof estaba buscando información para escribir un libro de historia sobre Chicago NW Side llamado Portage Park y acudió a una subasta donde compró un archivo de fotografías por unos 380 USD. La casa de subastas había adquirido sus pertenencias de un almacén guardamuebles porque había dejado de pagar las cuotas.

John Maloof comenzó a revisarlo y lo desechó para su investigación. Decidió revelar una parte y revenderla en Internet. Fue entonces cuando el reputado crítico e historiador de fotografía Allan Sekula se puso en contacto con él para evitar que siguiera dispersando aquel material prodigioso y lleno de talento. Maloof, consciente del tesoro rescatado prácticamente de la basura, empezó un minucioso trabajo de investigación, recuperación y protección del archivo de Vivian Maier. Aquello le movió a hacer fotografías similares. Compró la misma cámara Rolleiflex que tenía Vivian Meier y fue a los mismos lugares para hacer fotografías.

Investigó sobre su vida y localizó una tienda de fotografía llamada Central Camera donde Vivian solía acudir a comprar rollos de película. Prefería los carretes extranjeros en lugar de los estadounidenses.
Gracias a la familia Gensburgs para la que Vivian había trabajado durante 17 años John Maloof pudo recuperar 2 cajones grandes que iban a ser tirados a la basura. Contenían correspondencia, recortes de periódico y carretes fotográficos en color.
De los 100.000 negativos, unos 20.000 o 30.000 todavía estaban en los carretes sin revelar desde 1960 a 1970. John Maloof consiguió revelar los carretes con éxito.
Los negativos que reveló Vivian estaban colocados en tiras y tenían la fecha y la localización escritas en francés.
John Maloof buscó más información en internet y encontró que Vivian había fallecido dos días antes de la búsqueda. En noviembre de 2010 habían escaneado 10.000 negativos y tenían pendientes de escanear otros 90.000.
También quedaban unos cientos de carretes en blanco y negro y unos 600 carretes de color por revelar.
Su trabajo muestra escenas callejeras de Chicago y New York en las décadas de 1950 y 1990.

Poco conocido, sin embargo, es el hecho de que una niña de cuatro años de edad, Vivian Maier y su madre vivieron con la fotógrafa francesa Jeanne J. Bertrand durante algún tiempo. Existe un PDF de un artículo del Boston Globe , de 23 de agosto de 1902. Este fascinante artículo, ” Jeanne J. Bertrand, una niña de 21 años, ha convertido en uno de los fotógrafos eminentes de Connecticut. ” describe la historia de una chica francesa de 21 años, que renunció a un trabajo en una fábrica de agujas en Torrington, Connecticut, para estudiar el arte de la fotografía en el siglo 19 (esto ocurrió muy probablemente en torno a 1898), toda una aventura.

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Además de la fascinante historia de Jeanne J. Bertrand seguramente tuvo aunque inconscientemente una influencia en Vivian Maier, en su decisión de tomar la fotografía.