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the-millionairess-sophia-lorenLos orígenes del corsé están perdidos en la antigüedad: hay indicios de que las griegas y romanas utilizaban algo similar a un corsé, aunque es en la primera mitad del siglo XVI, cuando las mujeres comienzan a utilizar lo que a día de hoy conocemos como corsé.

Éste era un signo de distinción y sólo lo llevaban aquellas féminas pertenecientes a la clase más adinerada. Su fama la adquirió durante la época victoriana gracias a Catalina Médicis, que convirtió esta prenda de lujo en un castigo al prohibir que las mujeres mostraran una cintura ancha en la Corte Real de Francia. Por esta razón, las mujeres de la corte victoriana solían desmayarse a menudo y eran conocidas por ser muy frágiles, llegando algunas a padecer atrofias en los órganos internos y a tener cinturas de hasta 38 cm. Como podéis imaginar, estos corsés eran especialmente rígidos e incómodos y estaban fabricados de materiales como madera, hierro o huesos de ballena. Además, no sólo las mujeres, sino que también los hombres de la aristocracia, durante esta época, usaban corsé. Éste daba al busto una forma geométrica y resaltaba una cintura fina y un vientre ligeramente abultado.

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Con la revolución francesa, el uso del corsé disminuyó y este comenzó a ser visto como un signo de la aristocracia en decadencia. Esta tendencia se propagó por toda Europa, y a finales de 1790 apenas se usaba el corsé. A partir de este momento y hasta la actualidad, el uso de corsé ha ido y venido con las modas, evolucionando como prenda hasta convertirse en objeto fetiche. Una de sus más acérrimas defensoras es Dita Von Teese, que casi nunca se deja ver sin uno y que lo utiliza como su mejor arma de seducción.

En los últimos meses, el corsé ha vuelto a las pasarelas y a los armarios de las mujeres de mano de diseñadores como John Galliano o Dolce y Gabbana, y de marcas más asequibles, como Sfera, H&M o Wonderbra. El corsé ha dejado de esconderse bajo la ropa, para llevarse encima y bien a la vista. Ellos  proponen diversas formas de llevar esta prenda de seducción: si la mujer quiere ir más arreglada, corsé con una falda larga a juego. Para un uso más interior, corsé con liguero y media. Y si buscamos un toque más casual, corsé con pantalón pitillo. En cualquier caso, el corsé va de mano de la mujer, ayudándole acentuar todas sus curvas para convertir su cuerpo en una irresistible arma de seducción.