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El diseñador, el fotografo y la modelo. Rudi Gernreich, William Claxton y Peggy Moffitt.

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Peggy Moffitt, Rudi Gernreich, William Claxton

El primer monokini era de hecho originalmente un traje de baño en topless que exponía los pechos femeninos, concebido en 1964 por el diseñador vanguardista Rudi Gernreich.

Peggy Moffitt fue la  primera modelo americano en posar en este traje de baño, por lo que fue amenzada de muerte. El monokini fue recibido con éxito, como era de esperar, en París, en el mítico Piscine Molitor, donde el primer bikini fue revelado al mundo casi veinte años antes, en 1946.

En estas fotografías de prensa del archivo de LIFE, el fotógrafo Paúl Schutzer captura a la modelo Daphne Dayle, mostrando el diseño en topless para un numeroso grupo de periodistas

El creador del traje, Rudi Gernreich, era un diseñador de moda estadounidense de origen austriaco que había aprendido moda femenina en la tienda de ropa de su tía en Viena. Rudi y su madre huyeron de Austria después de su anexión a la Alemania nazi, donde Hitler había prohibido el nudismo, muchos ciudadanos austriacos eran partidarios de su práctica y de hacer ejercicios físicos desnudos, una practica rechazada en esa época en la mayoría de países. Gernreich estaba muy en contra de la sexualización del cuerpo humano y la idea de que el cuerpo era esencialmente una vergüenza, lo que se reflejó un lugar destacado en sus diseños.


Su actividad laboral se complementa con la militancia a favor de los derechos homosexuales, formando parte de la Mattachine Society, una de las primeras organizaciones dedicadas al ámbito, creada en Estados Unidos en 1950.

A pesar de estar ampliamente censurado en los medios de comunicación y rechazado por todos, incluyendo funcionarios de la iglesia católica y los republicanos estadounidenses, más de 3000 monokinis se vendieron en Nueva York en el verano de 1964. El monokini influenciado en gran medida por la revolución sexual y en la libertad de la mujer para escoger su forma de vestir, incluso cuando su atuendo era considerado provocativo.
Aunque se llegaron a vender unos 3000 monokinis, no aparecieron muchos en lugares públicos. Una prenda menos conocida de Rudi Gernreich es el pubikini, era un tanga con la parte delantera muy baja por la que asomaba una mata de vello pubico teñida del mismo color que la prenda.

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El pubikini y Rudi©Helmut Newton

 

Peggy Moffitt nace en California el año 1939. Inaugura su acercamiento al ámbito del cine y la fotografía el año 1958, al aparecer en la película “Senior Prom”.
Ese mismo año comienza a ser pareja del fotógrafo William Claxton, quien desde 1956 estuvo involucrado con Rudi Gernreich en el registro de su propuesta en vestuario. El año 1962, luego de casarse con Claxton, Moffit comienza a trabajar como modelo del diseñador lo que constituiría una potentísima unión, ya que ella se transformaría en su favorita: le otorgó identidad única a sus propuestas en las producciones de moda que difundirían cada una de las colecciones, su pesado maquillaje de ojos inspirado en el teatro Kabuki japonés y su corte de cabello diseñado por Vidal Sassoon, llamado “de cinco puntas”, fueron los aspectos determinantes de esta situación.

William_Claxton_photographer

Nacido en Pasadena en 1927, Claxton se inició en la fotografía por pura diversión. Frecuentaba clubes de jazz en los que disfrutaba inmortalizando a músicos emergentes, captando imágenes que desentrañaban la esencia inherente a la creación de melodías, buscando el enfoque que emulase esa improvisación y espontaneidad propias de una ‘jam session’. Sin embargo, no se profesionalizó hasta que Richard Bock, que acaba de fundar Pacific Jazz Records, le ofreció un contrato como fotógrafo. Claxton abandonó entonces sus estudios en UCLA y firmó una colección memorable de portadas para el sello de Bock.

Esos fueron los inicios de una prolífica carrera, prolongada durante más de cinco décadas y en la que leyendas como Charlie Parker, Dizzy Gillespie o Thelonius Monk fueron retratadas bajo la mirada maestra de Claxton. Sin embargo, de entre el firmamento de estrellas que posaron para él, hubo una que brilló con luz propia: Chet Baker. Entre trompetista y fotógrafo se forjó una estrecha relación de la que ambos se beneficiaron: las fotos del último aumentaban la fama de Baker, y a medida que éste se encumbraba como uno de los mejores intérpretes de la época, los retratos de Claxton se revalorizaban y adquirían categoría de objetos de culto.
Hacia finales de la década de los 50, Claxton comenzó una serie de incursiones puntuales en la fotografía de moda. Gracias a ello conoció a su esposa, Peggy Moffitt, musa por aquel entonces del diseñador Rudi Gernreich. Las imágenes que Claxton tomó de ella, vistiendo un bañador ‘topless’ creado por el modisto vienés, rompieron moldes en la época. “Fue una decisión complicada”, confesaba Claxton. “¿Iba a dejar que mi mujer enseñara sus tetas en público? Le dimos muchas vueltas y al final recurrimos a la estrategia nepotista: sólo yo podría fotografiarla, tendríamos el control sobre los negativos y Peggy nunca desfilaría con el bañador en público. Y funcionó bien”.

Claxton se sentía orgulloso de aquella foto; consideraba que no le faltaba gusto y que supuso un hito histórico para muchas mujeres, que por fin adquirían conciencia de su libertad para mostrar la belleza de sus pechos.

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