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Albert_Kahn_(1860-1940)_US

Albert Kahn (1860 -1940) fue un banquero y filántropo francés, conocido por iniciar el Archivo del Planeta, un vasto proyecto fotográfico. Que abarca 22 años, que dio lugar a una colección de 72.000 fotografías en color y 183.000 metros de película. En 1909, Kahn viajó con su chófer y fotógrafo, Alfred Dutertre por negocios a Japón y regresó con muchas fotografías de la vida diaria y cotidiana. Esto le llevó a iniciar un gran proyecto de recogida de un registro fotográfico de toda la Tierra. Nombró a Jean Brunhes como el director del proyecto, y lo envía a fotógrafos de todos los continentes para registrar imágenes del planeta utilizando el primer medio práctico para la fotografía en color, placas Autocromo, y la cinematografía. Entre 1909 y 1931 se recogieron 72.000 fotografías en color y 183.000 metros de película. Estos forman un registro histórico único de 50 países, conocida como El Archivo del Planeta. Fotógrafos de Kahn comenzaron a documentar Francia en 1914, pocos días antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, y al servir de enlace con los militares lograron grabar tanto la devastación de la guerra como la lucha para continuar la vida diaria y el trabajo agrícola. Kahn encargó a cuatro fotógrafos para recoger imágenes que figuran específicamente en la cosmopolita París: Leon Gimpel, Stephane Passet, Georges Chevalier, y Auguste León.
Los artistas comenzaron a documentar la ciudad en 1914, pocos días antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Las imágenes recogidas retratan la lucha cotidiana de la vida real, en contraste con la alegría de vivir característico de los parisinos, en una ciudad al borde de la devastación provocada por una guerra que cambiaría el mundo.

Las placas autocromas constaban de un mosaico de microscópicos granos de almidón, usualmente fécula de patata, sobre la base de una película en blanco y negro. Los granos eran teñidos de color naranja, verde y morado, actuando de esta forma como filtros de color. Tras el procesado de la placa surgían los colores complementarios.
De esta forma, sobre una emulsión pancromática normal para blanco y negro se depositaba una capa de la mezcla de almidón con teñidos en los tres colores primarios: azul, amarillo y magenta (o naranja, verde claro y morado). Esta pantalla actuaba como filtro selectivo del color durante la exposición, produciendo diferentes densidades de los mismos en la imagen dependiendo del color real y su intensidad. Tras el procesado de la placa surgían los colores complementarios. Una vez concluido el proceso de revelado y fijado se invertía la imagen para obtener un positivo; todo ello en la misma placa. Tras revelar y positivar, la observación a la luz blanca a través de la misma pantalla de filtraje producía una aceptable impresión en color.
Las placas autocromas son piezas únicas, pues no existen negativos para obtener copias. Son placas positivas, transparentes.

 

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